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Sencillez y romanticismo: Primeras impresiones del nuevo disco del Indio Solari

La portada del disco tiene a los padres del Indio Solari, José y Celina.
La portada del disco tiene a los padres del Indio Solari, José y Celina.
Tema por tema, un recorrido por 'El ruiseñor, el amor y la muerte', el quinto álbum solista del ex líder de Los Redondos

De forma oficial y con pulso alternativo, los quince temas del nuevo disco de El Indio Solari, El ruiseñor, el amor y la muerte -el álbum más esperado del rock argentino cosecha 2018-, sonaron el jueves por la noche en la radio cooperativa FM La Patriada, en el programa que conduce su biografo personal, el periodista Marcelo Figueras. El quinto disco de estudio del ex cantante de Los Redondos cuenta con grandes melodías que lo ubican por delante de sus trabajos anteriores, y tiene una sabia dosis de sencillez, romanticismo y belleza que -por primera vez en su etapa solista- pelea tranquilamente en el sagrado podio ricotero.

Las balas pican cerca y El Indio lo sabe, por eso la muerte aparece como algo más que una sombra inevitable y es la melancolía del amor la droga que empareja los tantos en varias líneas del disco. Sensación que también se traslada a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, más plantados en una zona de equilibrio que de arrebatos virtuosos. Bienvenida la decisión de abandonar las programaciones recargadas y las guitarras infinitas, ahora lucen mucho más los detalles traducidos en arreglos de vientos, simples cortinas electrónicas o el difícil balance entre instrumentación y palabras.

Pero es la voz la marca definitiva de El ruiseñor...: limpia y envalentonada, confesándose en público frente a adoradores y a los que odian por deporte suena cercana, confesional y por momentos con toques picarescos muy en sintonía con la primera etapa de Los Redondos. El disco tiene mucho humor y precisas miradas existenciales sobre el estado de las cosas, y también una especie de despedida que puede leerse en el booklet del disco. "Esta vez el Indio dedicó el arte de tapa a homenajear a la gente que lo inspiró durante la etapa formativa de su vida y que, inevitablemente, colaboró a convertirlo en quien es. Por eso la foto de tapa muestra a sus padres, José y Celina, y las páginas interiores a artistas de diversas disciplinas: cineastas como Luis Buñuel, Herzog, Walerian Borowczyk, Bergman, Kurosawa y Tarkovski, músicos como Wagner, Musorgski, Leonard Cohen, Jacqueline du Pre, Billie Holiday, Floreal Ruiz, John Lennon, Bob Dylan, Chet Baker, Frank Zappa..., actrices como Marina Vlady, artistas visuales como Aubrey Beardsley, Hugo Pratt, Gustav Klimt, Ilia Repin, Xul Solar y Robert Crumb, escritores como Alfred Jarry, Joseph Conrad, Jean Cocteau, Antonin Artaud, Gurdjieff, Par Lagerkvist, John Steinbeck, Bataille, Norman Mailer, William Burroughs, Ken Kesey, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Lawrence Durrell, Kurt Vonnegut..., y militantes como la Pasionaria y -por supuesto- Eva Perón" .

A continuación, tema por tema, las primeras impresiones de El ruiseñor, el amor y la muerte:

1. "PINTURAS DE GUERRA"

Arranque maquinal, rápido y preciso. La primera estrofa es una declaración de combate: "Cuando ya abandone mi nombre a merced de miserables, Ay! Tal será mi vergüenza que enviaré mi fantasma a líbrame de ellos", canta. El Indio envalentonado e identifica a su enemigo en la siguiente línea: "Todo esos jodidos que retienen la vida un poquito nada más, siempre tienen a mano las más tontas razones para mentir a gusto, siempre a gusto del poder". Las guitarras de Gaspar Benegas y Baltasar Comotto ponen épica sin abusar de las notas.

2. "LA OSCURIDAD"

Una voz de mujer repite "me aproximo, me aproximo" y luego surge una preciosa balada mid-tempo que tiene ecos a "Un poco de amor francés". Parece un tema de La mosca y la sopa pero con el oficio de conocer todos los trucos en el arte de producir discos. El narrador vuelve a una ciudad que supo frecuentar -no es difícil adivinar a La Plata en el mapa- y quiere cobrarse una deuda pero se encuentra con "fantasmas de juventud" que "llegan para despedirse de mí". Tremenda canción con pasta de hit.

3. "EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS"

Se escucha el coro narco-pontificio, que incluye al propio Marcelo Figueras en los créditos vocales. Ruido de fondo, jolgorio y "Puticlub". Sencillez franciscana en el encaje y eficacia festiva en el resultado. La letra va por otro lado: una tragedia con reducción de daños según desde el lugar que se observe la escena del crimen.

4. "EL RUISEÑOR, EL AMOR Y LA MUERTE"

Balada ensoñada, misterio y un toque desconocido para las canciones de Solari. Un lento soft de otra época que crece en la letra y en las guitarras que surfean mientras el Indio lanza frases melancólicas: "El dolor más puro es el de haber sido tan feliz", dice la letra y Virginia recibe el mensaje de amor.

5. "STRANGERDANGER"

Estrenada hace un tiempo en el programa de Figueras. Recién en el track número cinco aparece el primer rocanrol hecho y derecho. Cualquiera puede encontrar en la letra virreyes de entidades internacionales y servilismo autóctono para una canción que fue escrita mucho antes del último sacudón económico que vivió el país. Musicalmente no agrega ni quita una nota relevante al repertorio del Indio.

6. "EL MARTILLO DE LAS BRUJAS (MALLEUS MALLEFICARUM)"

Parece la hermana menor de "Banderas en tu corazón", pero es otra de las canciones simples de un disco brillante. Solari suena juvenil y atrás persiste una melodía en la mejor tradición de las baladas rústicas de Neil Young. Podría cerrar un show después de la locura de "Jijiji" e inmortalizar la frase que dice "la moderna soledad"

7. "EL TÍO ALBERTO EN EL DÍA DE LA BICICLETA"

No está inspirada en el "Tío Alberto" de Joan Manuel Serrat ni guarda ninguna relación con Mediterráneo, un disco emblema para los años juveniles del Indio. Se trata de Albert Hoffman, el padre del LSD. Entre "Gualicho" (Redondos) y "Vuelta por el Universo" (Cerati-Melero), la canción es otra feliz aventura de juventud que encara el artista popular a poco de cumplir siete décadas.

8. "CANCIÓN PARA UN TERRORISTA BONITO"

Un viejo demo con más de 20 años de añejamiento terminó transformarse en otro tema clave de El ruiseñor... "La enfermedad se hace débil cuando el miedo la ataca", canta El Indio mientras los ecos orientales de un clarinete proyecta la canción hacia medio oriente, aunque el mensaje hasta más referido a la muerte joven y los sistemas de encantamiento.

9. "LA PEQUEÑA MAMBA"

Una canción que según el Indio, en palabras de Marcelo Figueras, tiene un toque Cris Morena. Perfección pop para un tema de amor de raíz adolescente. Otra novedad, Solari se acerca a Manuel Moretti en eso de ser un cronista popular sobre cuestiones del corazón. La producción de Martín Carrizo la eleva aún más a la categoría de maravilla: "Me propuse estropearlo todo, a eso me dedico yo", otra frase para no olvidar junto al bajo de Fernando Nalé.

10. "LA MODA NO ES VANGUARDIA"

El ambiente, la melodía y el solo de guitarra recuerda a "Wicked game", de Chris Isaak, aunque el tema diez del disco no tiene nada de balada romántica. La letra no habla de tendencias, es el odio y su avance como estilo de vida o signo de los tiempos el eje por donde se mueve el relato lento de Solari.

11. "A BAILAR QUE NO HAY INFIERNO"

Rocanrol con obvias reminiscencias ricoteras, pero que en discos anteriores Solari solía maquillar con paredes de guitarras. Aquí "Mi perro dinamita" aparece como referencia y el saxo de Sergio "Nattycombo" Colombo también remite a la vieja escuela.

12. "LA CIUDAD DE LOS ENCANDILADOS"

Un tópico recurrente en la cosmogonía Solari: malandrines y rufianes se dan cita en una canción de fuga bajo un groove contagioso. Un tema menor frente a los momentos ya escuchados, pero que en cualquier otro disco solista del Indio podría destacarse mucho más.

13. "OSTENDE HOTEL"

Quizás la canción que muchos fanáticos nunca pensaron toparse en un disco de Solari. Piano y voz, y otra novedad para contar una historia amor contrariado. El segundo movimiento muestra el conflicto y el contrapunto inicial crece a partir del lirismo del cantor.

14. "PANASONIC Y EL MUNDO A SUS PIES"

Antes del final, otro rocanrol para conservar y dejar contentos a los fanáticos ultramontanos. Un viejo conocido de la lírica del cantante vuelven a escena: Panasonic y su inefable perro Enfisema. Como canto de libertad queda la frase: "No estuvo en cana nunca su instinto".

15. "EL QUE LA SECA LA LLENA"

Según Figueras, el título de la canción está inspirado en una frase muy barrial: "el que termina vaciando la botella, tiene el deber de buscar otra. En los barrios no existe el pijoterismo tan propio de las clases medias". El riff inicial de guitarra parece una versión renovada de "Owner Of a Lonely Heart", el máximo hit de Yes, pero rápidamente se convierte en una bomba disco-funk para cerrar un disco de colores clásicos, lírica urgente y canciones para no extrañar a Los Redondos.

Gentileza: Revista Rollings Stone - POR OSCAR JALIL

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