Diseño

La historia de la joven emprendedora que decidió reciclar silobolsas y convertirlos en carteras y mochilas

La joven, en pleno diseño de las mochilas con esa material reciclable
La joven, en pleno diseño de las mochilas con esa material reciclable
Se trata de un emprendimiento sustentable que en 2018 ganó un concurso de mujeres emprendedoras. Junto a su equipo fabrican calzados e indumentarias a partir de distintos desechos. Su idea de reutilizar restos de silobolsas constituye un gran aporte ambiental ya que se trata de un material muy contaminante para los campos

Los emprendimientos sustentables son conocidos también como "green business" o ecoemprendimientos. Se han ganado un gran espacio tanto en el universo empresarial y financiero como en el comercial. El relativo éxito que muchas de estas propuestas tuvieron en los últimos años hay que atribuírselo a los cambios que hubo en los hábitos de consumo. La conciencia sobre la relación existente entre los productos que se venden y el aumento de la crisis climática que aqueja al planeta, está creciendo.

Es esa conciencia la que hoy permite abrir nuevos mercados e incentiva a miles de emprendedores a iniciar proyectos que, por ejemplo, sostengan sus productos finales sobre las posibilidades que brinda la reutilización de residuos.

En 2018 el proyecto emprendedor de Cinthia Fehling fue presentado en un programa de formación y financiamiento a propuestas innovadoras y resultó ganador. De las 160 ideas que se presentaron a esta iniciativa, organizada entre una conocida cadena de supermercados y una fundación de proyección internacional, la propuesta de Cinthia impactó por su alto valor social y ambiental: elaborar calzado, indumentaria y accesorios a partir de desechos reciclados. Uno de los que más impacto produjo en el jurado fue su línea de producción de bolsas y mochilas a partir de restos de silobolsas.

 

"La producción de silobolsas crece año a año porque esta tecnología se usa cada vez más por su gran flexibilidad. Eso hace que cada vez haya más desperdicio del material. Es una cantidad abismal que queda tirada en los campos argentinos, porque una vez que se abre el silobolsa no se sabe qué hacer con el desperdicio, no hay una recolección formal de este material", señala Fehling.

Según la emprendedora hay gente -fundamentalmente en poblaciones rurales- que usa ese sobrante para hacer piletones, aprovechando la gran calidad que tiene el material. Pero asegura que la gran mayoría de esos restos quedan enteros tirados en los campos ensuciando y contaminando o incinerados por quienes llevan adelante las tareas rurales. "Queden enteros o quemados, las dos opciones generan micropartículas que son, después, lo que están comiendo los animales de granja y que luego terminaremos comiendo nosotros", agrega Cinthia.

 

El silobolsa que se usa en el campo es muy resistente: imaginemos que fue preparado para guardar granos o porotos durante mucho tiempo resistiendo los embates del clima: lluvias, calor o, incluso, nieve. Aunque la vida útil que sugieren los fabricantes se limita al ciclo de un año, el material sigue siendo resistente y manteniendo la calidad con la que fue vendido. "Esas son las características nobles del material que nosotros queremos seguir aprovechando: estamos innovando con bolsas, bolsos, carteras y materas. Es un material muy fácil de personalizar porque se puede imprimir bien y eso hace que el producto encuentre un lugar en el mercado mayorista y no solo en un consumidor final individual".

El proyecto no queda solamente en la venta de un producto. El emprendimiento de Cinthia promueve también que sus clientes devuelvan el material de desecho una vez que el producto ya no cumpla su función original: "Nosotros podemos convertirlo en una billetera o en un accesorio más chico y siempre seguir reutilizándolo. De esa forma, logramos concientizar al consumidor final que, dentro de un producto masivo que compra usualmente, está pudiendo tomar un decisión a favor del planeta", culmina la emprendedora.

 

Son muchos los que tienen ideas similares a las de Cinthia. Miles de emprendedores quieren ser parte de la movida ambiental y sustentable. Y la verdad es que hacen falta: el Banco Mundial informa que en un año se registran más de dos mil millones de toneladas de desechos y que para 2025 se espera que esa suma alcance los 3400 millones si no se toman medidas urgentes.

La basura es el gran flagelo del planeta. No hay país en el que no impacte. Aun cuando la mayor responsabilidad sobre este problema recaiga sobre las espaldas de los Estados, siempre será imprescindible y valioso saber que hay emprendedoras como Cinthia Fehling que presentan pelea y están a la altura de la batalla.

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