David Gomez Gomez

El difícil arte de ser empático

La empatía, más que una virtud, es una decisión. Es ponerse en los zapatos del otro, no decir que sí a todo. Es construir relaciones basadas en la confianza.

Empecemos por definir qué es la empatía:

  • Ponerse en el lugar del otro
  • Entender los sentimientos y las emociones de la otra persona
  • Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos
  •  Está relacionada con la comprensión, apoyo y escucha activa

Entonces para ser una persona empática, debemos reunir una serie de requisitos y características especiales:

  • Sensibilidad
  • Capacidad de escucha
  • Equilibrio
  • Tolerancia
  • Habilidades de comunicación
  • Bondad
  • No juzgan

Para esto tenemos entonces que desarrollar ciertas competencias clave:

  • Escucha activa
  • Vivir sin prejuicios
  • Entenderse a sí mismo
  • Controlar el lenguaje verbal y no verbal

En la calle, el ser empático parte de una observación detallada de su cliente y su entorno, entender “su momento actual” y para ello debe conocerlo a fondo. Interésese genuinamente por él, conozca su familia, sus motivadores, sus miedos y ajuste su comunicación al momento que esté viviendo.

Ser empático no significa:

  • Ceder a lo que mi cliente quiere
  • Entregar la negociación
  • Dar siempre la razón
  • Permitir todo del otro
  • Engañar y decir sí, sí, sí sin hacer nada luego

Por todo esto, es difícil perfeccionar la empatía, sin embargo no es imposible y la clave principal está en la escucha: cuando usted aprende a escuchar, parafrasea para entender y reconfirma con el otro, ha iniciado su camino hacia la empatía.

Luego afine su capacidad de observación e indagación: involúcrese genuinamente con el otro! Y combine estas dos habilidades, así podrá definir las mejores propuestas para y con su interlocutor y casi que se verán cómo si él lo hubiera propuesto. Finalmente: modere siempre su lenguaje verbal y no verbal… con ambos puede gritar y eso NO es necesario nunca.

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